La terapia y el arte se unen en una celebración de la tragicomicidad de la vida, de la mano de un célebre payaso empañado en sanar heridas a través del humor.
«Alain Vigneau no solo es un hombre de talento, sino un gran artista inspirado por una misión. Necesitó aprender a reír en respuesta al dolor de su infancia, y desde entonces ha estado enseñando a otros a hacer lo mismo. Pero no solo a mantener la alegría ante el dolor, sino a quererse a uno mismo.» Claudio Naranjo.