Quien controla el pasado controla el futuro. Quien controla el presente controla el pasado.
Es 1984 y el Gran Hermano lo vigila todo. Cada palabra, movimiento e incluso pensamiento es monitoreado por el Partido. En esta sociedad de hipervigilancia, un
hombre comienza a sospechar que la realidad no es la que le obligan a creer, a cuestionar si la vida debe ser esto y nada más.
Impulsado por la necesidad de verdad y libertad, Winston Smith se adentra en el peligroso terreno de lo prohibido: escribe en secreto, recuerda lo que debería olvidar, busca unirse a una organización rebelde y se enamora. Pero en un mundo donde incluso amar es ilegal, ¿hasta dónde podrá llegar para conservar su identidad?
George Orwell no retrata solo una tiranía política, sino la sumisión del espíritu humano. 1984 nos recuerda que la libertad comienza en el pensamiento y muere cuando dejamos de cuestionar.