Las migraciones no representan un fenómeno episódico ni tampoco se encuentran limitadas a un país o a una región en particular: son una realidad global y permanente, que se encuentra presente en todos los tiempos y en todos los lugares.
Pero existen movimientos migratorios totalmente voluntarios, que responden al interés por conocer nuevas culturas, aventurarse en horizontes desconocidos o bien buscar nuevos lugares dónde instalarse o nuevas riquezas a adquirir: todos estos son movimientos voluntarios, radicalmente diferentes de aquellos movimientos migratorios forzados, en los cuales el ser humano se ha visto obligado a abandonar su lugar de origen también por motivos muy diversos: debido a una catástrofe natural, a una persecución que le acosa, a causa de la violencia estallada en el lugar donde tenía su residencia o bien por ser objeto de un inhumano comercio que lo considera una mercancía que se vende al mejor postor y con finalidades diversas.