EDUCAR LA INTELIGENCIA EMOCIONAL PARA LA JUSTICIA

EDUCAR LA INTELIGENCIA EMOCIONAL PARA LA JUSTICIA

BAEZ CORONA JOSE FRANCISCO

$190.00
IVA incluido
Agotado
Editorial:
FLORES EDITOR Y DISTRIBUIDOR S.A. DE C.V.
Materia
DERECHO
ISBN:
978-607-610-295-4
Idioma:
Castellano

Los juzgadores -jueces, magistrados, ministros y en general el personal del poder judicial-, cargan sobre sus hombros la misión de ser el asiento del sistema legal de un país; puede afirmarse que la medida en que cada ordenamiento jurídico cumple sus fines depende en gran proporción de los juzgadores. Son los integrantes del Poder Judicial quienes, a final de cuentas, van a aplicar el Derecho en la sociedad a la que se regula. Jueces, magistrados y ministros se encuentran en la base del sistema; sólo a través de ellos, de su actividad jurisdiccional, cobran vida los principios constitucionales, los derechos humanos, los tratados, las leyes reglamentarias y ordinarias, los decretos, los reglamentos o cualquier otra norma jurídica. Por consiguiente, en la personalidad del buen juzgador además de un amplio conocimiento del Derecho, se destacan virtudes como prudencia, autocontrol, educación, imparcialidad, diligencia, lealtad.
Sin embargo, las facultades de leyes difícilmente se ocupan por formar ese carácter, el propio poder judicial pone poca atención en la formación emocional de su personal y en general los abogados son cerrados a los temas emocionales. Se debe admitir que los jueces son seres humanos, por lo tanto entidades con subjetividad y un espectro emocional como cualquier otro. Sin embargo, su situación personal es particularmente compleja ya que su labor les exige día a día vivir en el conflicto, afrontar en cada momento litigios que les implican tomar decisiones sobre los valores más altos de la sociedad como la vida, la libertad, las propiedades, el honor, la seguridad, la familia, entre muchos otros. El litigio, en el juzgado, las audiencias, los expedientes, son una caldera de estados emocionales reflejados en las partes. Rencor, impotencia, tristeza, culpa, ansiedad, resentimiento y frustración, ante lo cual, se pide al juez que permanezca estoicamente inmune, inalterablemente objetivo, imperturbable, inconmovible, firme.