Vivimos en un mundo líquido, complejo y volátil, en el que cualquier cosa puede suceder y nuestras identidades escapan cada vez más a nuestro control. ¿Y si también las almas empezaran a migrar de un cuerpo a otro? Si apareciéramos en un cuerpo ajeno, ¿intentaríamos volver a casa, quizá a kilómetros de distancia, donde nadie nos reconocerá? ¿O buscaríamos esa otra vivienda que abre el juego de llaves de nuestro abrigo? ¿Quién nos esperará allí dentro? El abismo apenas comienza a adivinarse. Porque cuando te despojan de tu cuerpo, no solo te roban la identidad, también te arrancan tu vida, te separan de los tuyos y de todo lo que importa.