Una familia con ocho siglos de antigüedad, originaria de la ciudad turca de Antioquía, sufre el exilio y la decadencia debido a las convulsiones políticas de principios del siglo XX, que marcan el fin de una era de esplendor, de riquezas, de pueblos y familias con raíces ancestrales, y de patriarcas con poder sobre vidas y haciendas, para dar un paso forzado a la integración de los valores del Occidente moderno.