Te puedo asegurar que nunca has visto amor más grande que el que existe entre un niño y su perro. Es una amistad que es imposible romper, aunque claro, nunca falta quien lo intente. Si no me crees pregúntale al escuincle de Axa y ya verás lo que te dice. En este libro el lector encontrará una divertida historia de dos amigos inseparables y, además, se acercará a la idea de que, probablemente, los mexicas se alimentaban de xoloitzcuintles.rn