No siempre podemos frenar el tren que el destino a veces parece ser. Y este tren se impactó a toda velocidad en la vida de Paulina y su madre, quienes, después de la abrupta desaparición de su padre, tuvieron que huir de los hombres que primero amenazaron las cosechas de su pueblo y luego irrumpieron en la paz de su hogar para llevarse a su papá.
En Lima, Paulina tendrá que adaptarse a la falta de calidez del sol todas las mañanas, al bullicio de la ciudad, al suelo de concreto, pero sobre todo, a la frialdad con la que sus compañeros del colegio la recibirán. Sin embargo, cuenta con la lección más importante e invaluable: el amor por su tierra, sus tradiciones y su familia; eso le dará la certeza de que todo estará bien.