Pedro es el más bonito de los conejos! Pero, qué problema: desde que se levanta hasta que se acuesta, hace todo al revés, sin quererlo... pues es muy distraído. Cuando Pedro se despierta, ¡Cataplún, cataplán! Bajo las cobijas, nunca sabe dónde están sus patas y dónde sus orejas. Y cuando se viste, Pedro confunde la camisa con el pantalón.