Platero es un borriquillo suave y muy noble que acompaña a Juan Jiménez en sus paseos por las calles y los campos que rodean a Moguer.
El autor, más que un animal de servicio, ve a este cariñoso asno como su compañero y amigo, con el cual comparte, en el día a día, la tranquilidad de la naturaleza, los juegos, la convivencia con los habitantes de la localidad, y la simplicidad y la belleza de la vida en general.
Conoce de cerca la simple vida de este borriquillo y cómo el autor, por medio de una exquisita y, a la vez, sencilla narración lírica logró convertirlo en una legendaria figura de la literatura universal.