Desde tiempos inmemoriales el ser humano ha recurrido a la ficción para expresar su imaginación, pero no todos son capaces de plasmar en blanco y negro, es decir, en un escrito, esa imaginación con la suficiente calidad para que sea considerado literatura.
Más mérito es que la ficción sea concisa, no porque la prosa extensa sea menor o peor, sino por el ejercicio de compactar la historia, y que el resultado sea una contundente narración, es decir, un cuento. Primeras armas es una metáfora.
Alude a la ceremonia mediante la cual los antiguos caballeros, al salir a sus primeras batallas, ofrecían dedicar sus esfuerzos a combatir el mal y luchar por la justicia. No podemos ofrecer tanto, pero si pugnar por entretener y reflexionar sobre asuntos diversos, que se extienden a lo largo de estos 44 relatos.