Cuando Rachel Aviv tenía tan solo 6 años, sus padres recibieron un demoledor diagnóstico para su hija: era anoréxica. Rachel, quien ni siquiera sabía lo que significaba la palabra, descubrió que probablemente era la persona que había sido etiquetada con ese trastorno a una edad más temprana.
A partir de esa experiencia, esta prestigiosa y combativa periodista cuestiona el beneficio o el perjuicio del diagnóstico en salud mental y se sumerge en cuatro casos reales, cada uno más impactante y revelador, para repasar cómo las etiquetas han determinado las décadas más recientes de la psiquiatría en el mundo occidental.
El ensayo de Rachel Aviv recoge una investigación fascinante y minuciosa sobre los abusos de esta rama de la medicina en cualquiera de sus disciplinas, y también pone énfasis en la importancia del entorno y de los otros en el proceso de curación. Es, además, un canto a la esperanza de superación de los trastornos mentales.