Te veré bajo el hielo es el primer libro de Robert Bryndza. Comienza una prometedora serie policiaca protagonizada por Erika Foster, una mujer fuerte, luchadora y marcada por su pasado. El autor nos desvelará poco a poco las circustancias vitales de la protagonista, dejándonos con ganas de más.
Nada más comenzar el libro ya formamos parte de la historia, estaremos enganchados desde el mismo momento en que el joven y rezagado Lee Kinney se dirige a regañadientes a su puesto de trabajo como jardinero del museo Horniman. Allí se topa con el cuerpo sin vida de una joven congelada dentro del lago que rodea una de las área en desuso del museo.
El frío y las fuertes nevadas complican la investigación, pero los verdaderos problemas comienzan para la inspectora jefe Foster y su equipo, cuando la prensa desvela la identidad de la víctima. Se trata de Andrea, hija del dirigente Simon Douglas-Brown de la cámara de los lores. Esta poderosa e influyente familia tratará de controlar la investigación entorpeciendo los posibles avances. Pero una vez que Erika conozca la vida y los secretos más escabrosos de la joven, y establezca la conexión con otros casos de desaparecidas, no habrá superior, ni influencias, ni compañeros, ni prensa que se interponga en su camino hasta dar caza al asesino.
La novela trata de reflejar la sociedad actual. Cómo los poderosos manejan las situaciones a su antojo, o cómo la precariedad y la miseria lleva a las personas a la prostitución, el alcohol o las drogas.
El equipo que acompaña a Erika está muy bien perfilado y es fácil identificarse con alguno de los personajes secundarios como Moss, Peterson, Woolf, Crane, el jefe Marsh, superado por las circunstancias o, incluso, con el taimado y prepotente Sparks.
Su cuerpo está congelado.
Sus ojos cerrados han visto la muerte.
Sus labios parecen estar a punto de decirnos algo.
Un joven descubre el cadáver de una chica debajo de una gruesa capa de hielo en un parque del sur de Londres.
La inspectora jefe Erika Foster será la encargada de dirigir la investigación del caso, mientras lucha contra sus propios demonios personales. Cuando Erika comienza a indagar en el pasado de la víctima, todo parece apuntar a que su asesinato está conectado con el homicidio de otras tres mujeres que han sido encontradas también bajo las aguas heladas de otros lagos en Londres.
Poco a poco, Erika se aproxima a la verdad, sin sospechar que alguien la está observando y se acerca cada vez más a ella.