Es un libro caprichoso escrito con una prosa fina y un agudo sentido del humor. Sus relatos plantean un realismo milagroso por el que desfilan los ángeles y demonios, hombres y mujeres que no son de este mundo y quizás ya de ningún otro. Una bordadora extiende el tapiz que ocupa sus horas mientras los hilos se enredan en diversas historias