Durante el día, Amata y Hanku son simples oficinistas. Pero fuera del horario laboral, cada uno se transforma: Amata adopta una estética lolita que lo hace parecer una mujer; Hanku, en cambio, se convierte en una punk andrógina que parece un hombre sin saber que comparten oficina, sus mundos off comienzan a cruzarse, y con cada encuentro, la distancia entre ellos se acorta