El ser humano tiene la capacidad de proyectarse hacia el futuro, visualizarse y orientar todas sus capacidades y talentos hacia esa dirección, pero también puede no prestar atención a sus sueños, a sus anhelos; el riesgo de esta segunda opción es que sí nosotros no planeamos nuestra vida alguien lo puede hacer pero acorde a intereses que no sean los nuestros.