Diego Velázquez (1599-1660) es uno de los pintores que hoy consideramos entre los grandes artistas de todas las épocas; con Francisco de Goya y Pablo Picasso compone el trío de los pintores españoles más ilustres.
Pero si la fama artística de la que gozaron estos dos últimos en vida se prolongó después de su muerte, no es éste el caso del sevillano. A partir del siglo XVIII, la estrella del pintor de Felipe IV comenzó a declinar y no volvió a brillar hasta su redescubrimiento por parte de los artistas franceses del impresionismo, que lo consideraron un precedente inspirador; tras ellos, a partir de fines del siglo XIX, vendrían los estudios de los historiadores del arte y su apoteosis definitiva.