Por primera vez se presentan documentos y testimonios acerca de una etapa desconocida de la vida de Villa, en la que el futuro revolucionario aprendería a sobrevivir a la intemperie en circunstancias extremas, a dominar el caballo como pocos, a dirigir hombres en el campo de batalla; habilidades que lo harían una de las figuras más valiosas de la Revolución y, al mismo tiempo, provocarían su condena y rechazo por parte de varios líderes militares.
De ser un sencillo hombre de campo marcado por la tragedia y el infortunio, se vio obligado a pasar al bandolerismo, integrándose a la pandilla de Ignacio Parra, el legendario ladrón antisistema.