Desde el momento que Violetera entró por la puerta de clase las cosas comenzaron a cambiar. Empezó por sacarnos a bailar bajo la lluvia, jugábamos al escondite y gritábamos a los cuatro vientos.
Pronto partimos en busca de tesoros e incluso ha enviado a algunos de viaje a la luna. Pasear por el bosque que ha crecido en clase, viajar en dirigible o hacer el indio están a la orden del día.