Hay historias que el tiempo se lleva, se olvidan como se olvida el nombre del último que las conoce, más aún, si la historia es tan antigua como la luna. En estos casos, sólo existe alguien que puede contarla y quién mejor que su misma protagonista: la luna. El lector conocerá el origen de la luna, el sol, los eclipses y los tributos que los purépechas hacían a estas deidades desde una visión poco difundida, la purépecha.rn