Fercho es un chico serio, de pocas palabras y muy seguro de sí mismo. Pero, por sobre todas las cosas, Fercho el Gran Fercho es un "duro". Ya en las primeras líneas de los libros nos enteramos que ser "duro" es un requisito indispensable para el buen ejercicio de su "profesión": "Me llamo el Gran Fercho. Soy detective y trabajo por mi cuenta".
¿Y quiénes son los "clientes" de este pequeño émulo de Philip Marlowe? Su amiga Ana (a quien Fercho ama secretamente), su vecino Oliverio (un fastidioso al que todos le escapan), Rosa ("una chica muy extraña", según el mismo Fercho) o su amigo Claudio (al que siempre se le pierde algo).
El Gran Fercho está preparado para la resolución de cualquier caso: "Tenía la esperanza de que me necesitaran para ir en busca de diamantes, perlas o un millón de dólares". Pero las necesidades de sus "clientes" son otras, tal vez más domésticas: encontrar un dibujo extraviado o descubrir a un ladrón de basura. De todas maneras, para el Gran Fercho todos los casos son importantes y está dispuesto a afrontarlos con dignidad.