Hay momentos de dolor, de congoja profunda, de emociones personales e íntimas. Cuando alguien atraviesa un duelo parece que las palabras no alcanzan, que el consuelo no llega, que ninguna explicación es suficiente. Y en verdad es así.
Pero podemos acompañar con este libro. Es para entregar en silencio, con un abrazo, con un hilo invisible de comprensión y respeto. Otra manera de decir cuánto lo sentimos y que estamos presentes ofreciendo nuestro corazón.