La alimentación es saludable cuando las actitudes y los hábitos alimentarios son adecuados y no interfieren ni perjudican la salud física y mental del individuo. Pero para muchas personas el culto al cuerpo y a la delgadez es una obsesión que puede llegar a producir graves trastornos psicológicos. Frases como "cada vez que me miro al espejo me veo más gorda..." son frecuentemente manifestadas por quienes padecen la llamada "cultura de la delgadez".